Artículo: José Hernández Ibarra

Ciencia ficción: Uso del concepto en la literatura chilena reciente

Década de 1980:

 

La década de 1980 en Chile comienza con los principales diarios anticipando las votaciones de una nueva Constitución. La carga política tras estos diarios eran fuertes y las publicaciones opositoras al Gobierno Militar de Augusto Pinochet estaban desarticuladas. Es por ello que, para encontrar referencias en torno a la Ciencia Ficción Chilena es necesario recurrir a ciertos diarios oficiales, en este caso uno: El Mercurio. Dentro de este medio de comunicación, si se realiza una búsqueda intensiva, se determina que sólo la sección Artes y Letras concentra lo literario. Y está claro, puesto que el ordenamiento lógico de los contenidos los agrupa en esa sección. Sin embargo, esto no es un absoluto, puesto que noticias como el lanzamiento de un libro, la entrevista a una agrupación literaria o la curiosite de un club de lectores de ciencia ficción y fantasía no formaban parte de la sección Artes y Letras.

Quienes investigan el tema –o quieran hacerlo – de las primeras agrupaciones cultoras de la Ciencia Ficción en Chile, está claro que la búsqueda se realiza a lo largo de todo el diario. Sin embargo, un dato es de gran importancia: Cuando se menciona el Club de Lectura de Ciencia Ficción y Fantasía, o alguna referencia a la literatura fantástica chilena, se refieren a ella como Ciencia Ficción.

Es de común entendimiento que El Señor de los anillos del autor inglés J.R.R. Tolkien, es fantasía -o Maravilloso en la nomenclatura del teórico Tzvetan Todorov -, mas, en 1980, los periodistas de El Mercurio titulan lo relacionado con OVNIS, fantasmas o monstruos con el concepto de Ciencia Ficción. Por estos motivos, es que el estudioso de la Ciencia Ficción se puede encontrar con el problema de que hallando un titulo que incluya el concepto de CF, se enfrente con el comentario sobre La casa de los Espíritus de Isabel Allende, o que, al revés, el estudioso de la Fantasía descarte un título por indicar en éste que lo referido en el articulo esta relacionado con la ciencia ficción. De todas maneras, la Introducción a la literatura fantástica (1971) de Todorov fue publicada en español a mediados de los 70. Por las contingencias de la década, era poco probable que Todorov hubiese sido leído por los críticos literarios de la época, y menos aún por los periodistas en general. Y esto ocurre no sólo porque fuese una publicación reciente, sino por otro factor: la imagen de la literatura fantástica.

Los críticos de los años ochenta no tuvieron una visión positiva de la Ciencia Ficción. En la actualidad, es difícil tener la misma experiencia con la CF que hace tres décadas puesto que la literatura se nutre del cine más que en los 80, cuando era lo contrario.

Para los periodistas de la época, la ciencia ficción que leyeron durante los años 70 pasaba más por ideas de la Naturaleza Viva, la influencia de los movimientos naturalistas o las antiguas tecnologías de Julio Verne. La revolución tecnológica aun no era tan fuerte como lo serían en los 90, y el mayor salto tecnológico era el hombre en la Luna. Para el caso chileno, la televisión, la fotografía eran complejidades lejanas. Sólo a mediados de los ochenta se inicio un proceso de masificación de los productos gracias a las nuevas formas de crédito y la recuperación económica. De esta manera, la Ciencia Ficción fue básica, predecible e incluso infantil, a causa de la juventud de sus escritores. Comparada a la literatura clásica, e incluso a la literatura fantástica de Borges, la literatura de ciencia ficción era un juego de niños. Sin embargo, en si misma, es atractiva, a pesar de que con los ojos de la actualidad, sus héroes setenteros nos parecen estereotipos del germano, de un superhombre muy sexual, todo lo que un joven quisiera ser. Aun con todo lo mencionado, mantenía un grupo de seguidores en gente adulta y con no poca influencia y poder, pero obligados a usar seudónimos para mantener su dignidad ante otros colegas literatos.

El factor que finalmente desarmó la literatura de ciencia ficción es, sin dudas, el cine de los años sesenta. El séptimo arte y el comic -lo basado en obras del Pulp cincuentero- fue lo que formó la imagen que los periodistas de los ochenta ocuparían como argumento para sus miradas y comentarios peyorativos en torno a la ciencia ficción. En la actualidad, es muy difícil tener esta sensación porque hoy la sectorización de los gustos permite que existan fans de las películas en las cuales se ve incluso hasta la cremallera de los disfraces de marcianos de las películas B.

En el caso del cine, desde El Quinto Elemento o Mars attack no se ven películas con claro estilo pulp. Pero durante los sesenta y setenta, estos formaron parte del embrión que en las mentes de los periodistas de los años 80 determinarían el triste destino de la literatura de ciencia ficción y sus cultores, muertos todos sin ningún reconocimiento. La lista es larga: Hugo Correa, Elena Aldunate, Antonio Montero, Carlos Raúl Sepúlveda, Sergio Meier, Juan Ricardo Muñoz, Rene Peri, Andrés Rojas-Murphy, Miriam Philips, Ilda Cádiz, Carmen Marai, etc. De este grupo generacional, aun quedan con vida Roberto Pliscoff, Edgar Unger, Juan Manuel Silva, Juan de la Torre, Patricio Hashcke y Marcio Issamit.

 

Los noventa:

La nueva década inició acompañada de una relativa apertura cultural. Está claro que no fue una liberación de los valores sociales, pero sí resultó ser una apertura que, por pequeña que fue, significó un gran avance para quienes practicaron la literatura y el periodismo en la época.

Los servicios de inteligencia no dejaron de funcionar. Se mantenía la atención en los medios de comunicación y la cautela era intensa a pesar de los momentos catárticos que fueron el Plebiscito de1988, el cambio de mando presidencial y el regreso de los chilenos exiliados.

Los principales medios de comunicación continuaron siendo controlados por las entidades militares, las cuales indirectamente limitaban los contenidos. El Mercurio y la televisión no eran medios democráticos aun. Actualmente lo son, pues hay programación dedicada a la critica gubernamental, pero, más que esto, ya no hay un aparato censurador y represivo sobre la totalidad de los – excluyendo de esto a Internet – revolucionarios por excelencia.

En los albores de la década de los noventa, Internet permitió la comunicación entre las agrupaciones. Junto con el boca en boca, la Red se convirtió en una vitrina a todos quienes buscasen exponer sus gustos y, con ello, se gestan las agrupaciones de fans independientes.

Los noventas abren la oportunidad a la ciencia ficción de escindirse de la fantasía. Era posible en ese entones indicar sin problemas la diferencia entre ciencia ficción y todo lo maravilloso y lo fantástico, siendo todorovianos nuevamente.

Durante esta década, el cine y el comic permitieron que el ciberpunk se apoderara de la ciencia ficción. La época de las distopías terminó al caer el Muro de Berlín. La tecnología invadió los cuerpos, los inmortalizó. Durante esta década fue posible lograr la consolidación de la ciencia ficción, sin embargo, a pesar de Impacto Profundo, Armageddon, El día de la independencia, Hombres de negro o, incluso Matrix, la ciencia ficción siguió abarcando fantasmas y magias. Los noventas marcan la diferenciación entre el público lector y el público fan. El cine, y su fuerza idealizadora, permitieron que surgiera la fanaticada dentro de la literatura y no fue hasta iniciado el nuevo milenio cuando por fin la fantasía marca una diferenciación clara. El señor de los anillos, Harry Potter y Crepúsculo permitieron que la fantasía fuese reconocida como tal y las fanaticadas le dieron el respaldo social que permitió la lucha de la moral ochentera contra la moral nueva. Por medio de esta lucha, es posible ver gente disfrazada a un estilo medieval, o de Darth Vader o luchando con varitas de madera en algún parque. Lo que los juegos de ROL permitían a escondidas, la fanaticada lo llevaba a cabo en Convenciones y Marchas de zombies. Es recuerdo fresco escuchar a Pablo Aguilera, de la Radio Pudahuel, indicando que esas marchan incitaban al diablo.

Ya pasadas tres décadas y un lustro desde los ochenta, el concepto de Ciencia ficción se viene a analizar. Para algunos la ciencia ficción no existe, es una palabra anacrónica heredada de mediados de siglo XX. Para otros, es la forma general de referirse a la anticipación tecnológica. Lo cierto es que en nuestro país, las editoriales toman partidos diferentes. Puerto de Escape, dirigida por Marcelo Novoa, mantiene el corte antiguo, en el cual la Ciencia Ficción puede ser anticipación tecnológica, proyección social, ucronía o futurismo político. Para Novoa, el concepto de Ciencia Ficción es una batalla pendiente que espera buenos pugilistas.

La Editorial Austrobórea, que es la otra gran editorial productora de CF, clasifica a sus obras como Literatura de borde, al considerar que lo que publican no corresponde al mainstream realista que es protagonizado por Hernán Rivera Letelier, Isabel Allende o Marcelo Simonetti. Para Austrobórea, la ciencia ficción aun es un concepto difícil de definir.

Como es posible indicar, la definición del concepto es una larga batalla. Las antiguas voces saben que el concepto es necesario y practico, pero no busca ser definido. Las voces nuevas no utilizan el concepto, por considerar que sus obras son mixturas de estilos y temáticas, o por creer que el concepto aún no es tangible en Chile.

 

Lee también El cuento chileno de terror por Sergio Alejandro Amira

Marambio el Quasimodo de En el Regazo de Belcebú de Cristian Geisse

Lee nuestra convocatoria: Convocatoria Primer semestre 2017

 

José Antonio Hernández Ibarra

(Chile)

yopis

Profesor de Historia y estudioso de la Literatura Fantástica Chilena. Además, es Investigador y frecuente colaborador de revistas electrónicas internacionales como Revista Los del Parque Magazine y Revista Alambique de la Universidad de South Florida (EE.UU).

Director de la agrupación Fantástica Chile, grupo creado para la divulgación del género fantástico chileno.

Advertisements

One Comment Add yours

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s